2 posts tagged “destino”
"La vida es un camino". Cuántas veces no he escuchado eso. Es tan cierto. Y se adorna con eso de que lo "importante es el viaje más que el destino". No sé qué tan cierto sea... para mí ambos son igualmente significativos porque el recorrido que hagas finalmente incidirá en el término que tendrás. Es como caminar por piedras o por arena blanca. Distinto.
Se podría pensar que el final siempre será el mismo que te planteaste en un principio, no importando si te vas por tal o cual lugar, pero no es así porque a pesar de todos los planes que puedes tener, van apareciendo más cosas a medida que avanzas, las cuales pueden ir cambiando sin querer ese destino o ir haciendo que te demores más o menos en llegar... o hasta darte cuenta que no era a donde querías ir.
Y un camino, muchos caminos, un final, pero no el del "colorín colorado" sino uno que no termina. Es como eso de la idea del eterno retorno, que un día leí en el libro de Kunera y me quedó dando una y mil vueltas. En el fondo, son muchos, pero hay que vivirlo como uno solo. Sí, vivirlo y dejar de acoplarse con la idea de la masa de que lo importante es sobrevivir, sea como sea. ¿Es un precio que quieren pagar? ¿es que como ocurre una y otra vez no importa lo que hagamos en cada viaje?
Se me viene a la mente el famoso y ya cliché "Carpe Diem"; concepto tan manoseado que ya hasta ha perdido su gracia. Si se analiza bien podríamos decir que la base del viaje está en ese "aprovechar el día". Ojo, no es aprovecharse de lo demás para aprovechar mi día. Con esto último recuerdo lo que mucha gente me ha dicho que le pasa y es que siempre habrá alguien en peores circunstancias que uno y que eso hace que no nos sintamos tan mal. Absurdo, pero creo que es la naturaleza humana, que bien resumía Hobes en su célebre cita de "el hombre es un lobo para el hombre". Mientras haya alguien peor que yo, yo no seré tan desgraciado. Y todo esto tiene mucho que ver con lo de disfrutar el día a día, porque si lo pensamos, se vive el presente en comparación con el resto. Siempre la gente tiene que andar mirando al de al lado y viendo como le va en relación a eso. En todos los ámbitos de la vida se puede observar esa situación y yo diría que el 90% de la gente vive así. ¿Y eso tiene que ser un consuelo? ¿es que el hecho de que la mayoría lo haga lo hace menos reprochable?
Todo lo anterior afecta al destino del viaje. Viaje, viaje... a veces es como si no existiera, como que no hubiera movimiento. Nada. Atrás y adelante, para, sigue... no mires atrás, mira, corre, camina, trota, espera un poco, no te quedes ahí solo y sigue caminando. ¿Realmente es posible no caminar?
Juras que estás avanzando, que pasaste esas piedras y ves solo hacia adelante un largo y desconocido camino que recorrer. Te atrae, porque sabes que lo poco que ya has andado ha estado lleno de cosas que han hecho que lo que queda de recorrido no se vea de la misma forma. A pesar de esto no puedes evitar a veces mirar atrás, volver a revisar ese mapa. Pero no está bien, lo sabes... eso ya no existe y solo quedan las consecuencias de todo. Caminas, a veces corres como si se te fuera la vida. No quieres perder el tiempo, pero tampoco te gustaría vivir todo tan rápido que no te dejara disfrutar.
Queda mucho de todo y lo recorrido no vuelve... a menos que nunca hayas avanzado. Engaños, trampas, visiones de un nuevo horizonte que nuca has visto porque sigues mirando los mismos paisajes que antes, solo que en un clima diferente. Y nunca caminaste ¿o si?. ¿Puede ser tan imperceptible el cambio de paisajes y lugares?. Lo mismo, distinto, lo mismo distinto. Con frío o con calor, pero lo mismo. Caminar, caminar o ¡mejor correr!, todo para llegar a los nuevos parajes y seguir el andar al destino. No sabes que viene, vives el día; a veces corriendo, a veces trotando... a veces gateando. Caminar, camina, caminaaa. Con tu mapa no el de los otros. Camina, no, no pares, anda, muévete.
¿Por qué en los zapatos quedan las marcas de lo pisado? ¿Solo marcas o recuerdos de lo andando? No te detengas, espera... ¡paraste! Camina, continúa el viaje.
Y todo incide, y todo co-incide.
"La vida es un camino".
Hay cosas en la vida que no se eligen, que simplemente son y realmente no hay una explicación para ello.
Hay cosas que llegan solas y sin darte cuenta. Van creciendo y creciendo aunque no quieras. Es algo fuera de control, algo inmanejable. Tampoco es fácil percibir cómo es que surgen y por qué. No hay explicaciones, no hay excusas; no hay nada.
Y así pasa el tiempo, y te das cuenta que no hay marcha atrás, que tu vida ya no será la misma, sin importar lo que hagas. Ya no serás la misma persona, aunque sea casi imperceptible para el resto el cambio.Tú lo sabes y eso es suficiente.
Y es así como sigues y sigues... pero llega un momento en el que estas cosas, que tal vez ni siquiera quepan en la categoría de buenas o malas, comienzan a tomar el control, comienzan a no ser tan pequeñas... y te influyen más de lo que desearías, más de lo que necesitas.
¿Y qué haces? Dejarlas durmiendo.; acabar con ellas sería imposible. Lo sabes y tienes resignación. Adormecerlas, obviarlas, dejarlas guardadas. Tratas día a día, luchas mañana a mañana diciéndote que ya es suficiente, que finalmente te está afectando todo, que está manejando más tu vida de lo permitido. Es una batalla constante. Y parece que la estás logrando, Sí, es difícil, es cansador, pero a la larga es lo mejor; es lo más sano.
¿Destino? No, no hay destino. No existe. Son nuestras propias acciones las que construyen nuestra vida, nuestro futuro. Sí creo que hay ayuda y compañía blanca, pero ella no puede escribir nuestras historias. Cada uno lo hace.
Estás a punto de sentir que el sueño se ha hecho parte de esas cosas, que se han calmado, que descansan en algún lugar pero sin molestarte. Todo parece estar bien y tranquilo.
Bang! situaciones, acontecimientos, más cosas... ¿y qué pasa? Todo y nada. Nada porque realmente son cosas externas, cosas que son, cosas que no existen. Imaginación, hipérboles mentales.
Todo. Sí, todo porque despertó lo que habías estado con tanto esfuerzo durmiendo. Caes, vuelves, atrás, adelante.
Habías tratado de salir de ese túnel que te estaba ahogando; lo estabas logrando. ¿Y qué? Todo, nada.
De vuelta, como antes. Amargo despertar. El despertar en sí es hermoso, porque en la mañana el sol está saliendo y sabes que un nuevo día viene, que hay posibilidad de cosas hermosas. Y entonces, ¿por qué amargo? Amargo porque te causa espejismos, espejismos que tarde o temprano se irán, se desvanecerán. Y mientras hayan durado habrán dado una sensación de placidez, pero cuando acaben... cuando acaben todo será nada nuevamente. Y el sol no habrá traído calor, solo habrá estado ahí de adorno o alumbrando en otro lugar. A ti no. Aunque también puede que hayan sido reales... pero no, porque en el desierto casi todos son espejismos. Esa es la ley.
Todo fue en vano. Todo fue una cura momentánea. Todo lo que hiciste, todo lo que luchaste no sirvió. Porque el sueño que tienen aquellas cosas es ligero y ellas se despiertan al menor ruido, aunque éste venga disfrazado de silencio.
¿Para qué hacerlas dormir si sabes que van a despertar? ¿Vale la pena agotarse tanto tratando de hacerlo y a penas lograr descansar un segundo antes de que vuelvan?
Si tan solo despiertas no afectaran, si tan solo hicieran bien o por lo menos no hicieran nada. Pero no, estas cosas no son así. Nunca lo han sido y nunca lo serán. Te hacen sentir viva, pero te hacen fallecer a la vez.
Vivir con espejismos
Morir con realidades
Morir, dormir
Vivir, despertar